domingo, 17 de abril de 2011

Great.

Es el mejor de los tiempos, es el peor de los tiempos. Es la edad de la sabiduría, y también de la locura. Es la época de la fe, y también de la incredulidad, la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Lo tenemos todo, pero no somos dueños de nada, caminamos derechito al cielo pero tomamos el camino a otro lado. En fin, esta época es tan parecida a todas las épocas, que nada de lo que aquí voy a contar debería, en realidad, sorprendernos. Nada. Ni el perdón, ni la venganza, ni la muerte, ni la resurrección.

-Charles Dickens-
 
 

lunes, 4 de abril de 2011

We keep on waiting on the world to change.

Cómo cambian las cosas. Qué vueltas da la vida. Cómo cambia la gente. Podemos llegar a decir esas frases muchas veces durante una misma conversación. Nos asombramos de qué rumbos han tomado las vidas de los demás. ¿Pero acaso nos fijamos en dónde hemos terminado nosotros? ¿Estamos donde empezamos? ¿Hemos andado mucho camino? ¿Estamos dando vueltas constantes una y otra vez sobre el mismo camino ya trazado con anterioridad por nuestros propios pies? No tenemos más que echar la vista atrás y contar pasos, errores y triunfos. Sólo entonces nos daremos cuenta de si realmento podemos exigirle al mundo que cambie, en lugar de cambiar nosotros.

A veces echo la vista atrás y simplemente me gustaría tirarme de los pelos. ¿En serio yo he cometido tantos errores? ¿He sido capaz de tropezar tantas veces con la misma piedra? Por mucho que digan que todas las cosas pasan por algo, sigo sin entender qué utilidad tienen algunos acontecimientos de mi vida. Supongo que mi problema es esperar a que el mundo cambie, en lugar de cambiar yo.

martes, 15 de febrero de 2011

domingo, 30 de enero de 2011

No tengo palabras.
 Has conseguido quitármelas todas.
 Ahora yacen en el suelo.


Junto a la ropa que has conseguido arrancarme también.


miércoles, 26 de enero de 2011

¿Cómo no voy a demostrarle al mundo que me encantas?
 Si a veces hasta me da miedo pensar en ti porque sé que se me pone esa cara de boba que tanto odio.



martes, 25 de enero de 2011

-Si te dieran a elegir, ¿con qué versión de la vida te quedarías? ¿La rápida, intensa y breve? ¿O la lenta, larga y sin tantos placeres terrenales?





-¿La verdad? Me da igual. Siempre y cuando pueda vivirla contigo.

viernes, 21 de enero de 2011

We're (NOT) superheroes.

Definitivamente, nos creemos superhéroes. Pese a conocer nuestras propias limitaciones, nos empeñamos en llevar a cabo todo tipo de locuras. Intentamos hacer ver a los demás que podemos con cosas que están totalmente fuera de nuestro alcance. O simplemente hacemos más cosas que las que podemos. Y siempre sin pedir ayuda, solos. ¿Por qué intentamos este tipo de hazañas? Quizá por afán de superación. Quizá simplemente por deslumbrar al resto.
Pero ni siquiera los verdaderos superhéroes se lanzan a la batalla solos, sin apoyos. No intentemos emularles, porque es fácil cerrar un cómic y que todo termine ahí. Pero la vida no se puede cerrar sin más.

lunes, 17 de enero de 2011

lunes, 10 de enero de 2011

Lucha. Siempre.

A veces, las noches nos parecen más oscuras de lo que son en realidad. Miramos por la ventana y no vemos más allá de esa niebla densa, de esa lluvia que le da un aspecto tan triste a todo el paisaje urbano. Las calles mojadas, las farolas parpadeando, la gente corriendo. Y un solo pensamiento en tu cabeza. Tristeza. La notas trepar por tu barriga para anidar en tu pecho. Toma asiento y comienza a extender sus garras por todo tu ser, hasta que sientes los ojos anegados en lágrimas. Y no puedes evitarlo. Lloras. Lloras hasta que no puedes más. Lloras sintiéndote la persona más desafortunada del mundo. La única persona a quien nadie quiere, la única a quien todo el mundo le da la espalda, la única por quien nadie se preocupa. Lloras y lloras sin poder parar apenas ni para respirar. Sin poder ver el final del túnel. Te ahogas, te aferras a la almohada para que nadie oiga tus gritos de frustración, pataleas de rabia. Tu mente se inunda de pensamientos negativos, en tu cabeza retumban nada más que frases negativas.


Y de repente, ¿qué es eso? Parece un leve murmullo que va tomando fuerza. ¿De dónde viene? ¿De la calle? No. ¿De algún lugar de la casa? No. Quizá .. ¿de dentro de ti? Puedes oírlo, puedes oír cómo va tomando fuerza. No te rindas, te dice, ¡No tires la toalla! Y te levantas. Asomas la cabeza por debajo de las sábanas, dejas de llorar de golpe. Puedes con esto y con más, sigue diciéndote tu cabeza. Te pones de pie. Te asomas a la ventana. Ha dejado de llover. La gente sigue andando apresurada, pero esta vez, un sol enorme y sonriente reluce en el cielo azul. Los pájaros se dedican a cantar. Sonríes. La tormenta ha pasado.

Let's just be friends.

¿Sabes? A veces me gustaría poder decirte alguna palabra cariñosa. Poder mirarte a los ojos y simplemente decir lo que me ronda por la cabeza. Sacar de dentro de mi mente todas esas expresiones que desde hace tanto tiempo no hacen más que dar vueltas, retumbando en cada recodo de mi cerebro. Palabras inútiles, pues nunca serán utilizadas contigo. Bonitas, sin embargo, pues demuestran todo el cariño que siento por ti.


Me gustaría también estar ahí para ti cada vez que caigas, cada vez que tropieces, cada vez que la vida te ponga la zancadilla. Ayudarte incluso cuando tú mismo no sabes que necesitas una mano amiga. Estar contigo cuando todos los demás te hayan dado la espalda. Cuando intentes hacerte el duro, cuando pretendas que no te importa cualquier cosa que te esté pasando. Estar contigo cuando necesites un momento a solas y cuando quieras estar rodeado de gente.

Me gustaría pasar contigo los momentos más importantes de tu vida. Poder abrazarte fuerte cada vez que consigas dar un paso hacia delante, y abrazarte más fuerte aún cuando des un paso hacia atrás.

Siempre he querido estar contigo. No puedo negarlo, y tampoco me avergüenza reconocerlo. Te quería. O bueno, algo parecido al menos. Me encantabas. Tus chistes absurdos, tus tonterías... todas las veces en las que me sacabas una sonrisa. Y las veces que yo te la sacaba a ti. Anhelaba poder ser la “dueña” de aquella sonrisa, pensar que cada una de las veces que reías en parte lo hacías por mí también... Pero de un tiempo a esta parte me he dado cuenta de que las cosas no tienen por qué ser así necesariamente. Puedo ser dueña de tu sonrisa sin ser tu dueña propiamente dicha. Que puedes sonreír pensando en mí sin necesidad de estar conmigo. Que a veces es mejor ganar un amigo aun a costa de muchos lloros. Que puedo estar contigo en los momentos importantes. Que puedes llegar a quererme más como amiga, y que yo te querré siempre, sea como sea. Que incluso es más fácil demostrarte las cosas siendo solo eso, amigos. Al final todo era tan simple como eso. Porque, a veces, cuanto más simple es algo más significado tiene. Porque ahora puedo estar contigo en todos los momentos, sean buenos o sean malos. Porque puedo decirte todo lo que pienso o siento sin miedo a que me dejes. Porque ahora sí que me quieres, y esta vez la forma en la que me quieres me basta.

Only you.

"All I needed was the love you gave, all I needed for another day.
And all I ever knew, only you."


Hace años que cumplí la mayoría de edad, y echando la vista atrás, tengo la sensación de que nada ha cambiado en absoluto. Quizá visto desde fuera pueda parecer que no, al fin y al cabo acabé la carrera, me licencié, encontré un buen trabajo y conseguí cierta estabilidad sentimental gracias a un chico muy simpático de la facultad al que no quiero. Y pese a todo, no parece que las cosas hayan cambiado. Misma gente, mismos sitios, mismos sentimientos, mismo él.



Enamorarse es como tener un dragón acostado muy dentro en tu pecho. Es tan grande que lo ocupa todo, y a veces te impide respirar. Cuando te acercas a la persona a la que quieres se remueve, patalea, muerde y bate las alas. Te araña por dentro el corazón. Si tienes la suerte de ser correspondido, el dragón se calma y ronronea suave, bajito, mostrando su satisfacción. Pero si por el contrario la persona amada no te quiere, su furia dejará en tu corazón cicatrices difíciles de borrar. Día a día las irá marcando en tu pecho, profundamente, para que no olvides que está ahí, aposentado dentro de ti. Hasta que llegue el momento en el que decida levantarse y alejarse de tu interior, después de hacerte sangrar por última vez, para que recuerdes siempre que alguna vez lo tuviste en ti.

Algunas relaciones están abocadas al fracaso, y supongo que ésta lo estaba… Sentenciada a muerte desde el principio por la diferencia de mentalidades. Yo lo sabía, y aún así no hice nada por remediarlo. Simplemente me dejé llevar. Ingenuamente, quise pensar que podía funcionar, pero no lo hizo. Al poco tiempo, las discusiones fueron siendo cada vez más frecuentes, por lo que decidimos que nada nos ataba ya el uno al otro. Pasaron unos meses en los que mantuvimos una relación correcta y cordial, pero sin nada reseñable. Apenas le veía, así que no necesitaba fingir que no le quería. De hecho, poco a poco fui convenciéndome de que ya no le necesitaba, ya no le quería, podía ser feliz sin tenerle a mi lado. Pero un día coincidimos en una fiesta. Y ahí estaba él, disfrutando, dolorosamente guapo, ajeno al par de ojos que no paraban de mirarle de reojo. Y se acercó. Y hablamos, hablamos, y hablamos. Toda la noche. Y el maldito dragón volvió.

martes, 4 de enero de 2011

¿Cuántos cuentos cuento?

¡Si es que no aprendo! Trato de aprender cada día de mis errores, pero no hay manera. ¿Será que me he convertido en una especie distinta de ser humano? Algún tipo de animal que tropieza dos, tres y mil veces con la misma piedra ..


¿Cuántas veces me he jurado que ya no me importas? ¿Cuántas he decidido acabar con todo esto? Tantas mentiras. Me engaño a mí misma, lo sé, y lo tengo asumido. Pero tantos cuentos no me evitan los lloros por las noches. El no poder mirarme en los espejos, porque en mis ojos veo reflejados los tuyos.

Yo pasé tanto tiempo intentando fingir ser más tonta olvidando el ayer que el amor de mi vida es un pacto, él me quiere y yo le trato bien.


A veces temo que mi vida termine como la letra de esa canción. Tengo miedo de no volver a querer nunca más, de no llegar a sentir en un futuro algo parecido a todo esto.

 

Por si algún día llegas a leerme.

If we live our life in fear, I’ll wait a thousand years just to see you smile again.


Al final todo esto vuelve a ser lo de siempre. Todas queremos lo que no podemos tener, ¿verdad? Yo no podría haberlo expresado mejor.

El ser humano es un animal que busca, por naturaleza la perfección. Por esta razón, tiende a resultar bastante caprichoso. Siempre tenemos alguna meta en la vida. Un trabajo mejor, un coche mejor, una casa mejor, siempre algo mejor. Curiosamente, cuando lo conseguimos, en seguida hay algo por encima de ello que nos apetece más. Algo que hace que esa sensación de estar incompletos vuelva, y a veces incluso con más ganas incluso que anteriormente.

Lo mismo nos pasa con las personas. La mayoría de la gente tiende a no darse cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde. En cierta medida, esto puede resultar entendible, ya que si te acostumbras a tener algo o a alguien, normalmente estás acostumbrado a que el lugar que ocupa esté lleno. Por ello, sólo te percatas de que estaba ahí cuando esa persona se va, cuando desaparece de tu vida. Entonces es cuando te das cuenta de que, efectivamente, ahí había alguien que te ha dejado un vacío enorme en el corazón.


The night has reached its end.
We can’t pretend, we must run.

martes, 14 de diciembre de 2010

Stay the night.

¿Sabes? Yéndote no me haces un favor.

Quédate, aunque sólo sea por hoy.

Permíteme pasar esta noche contigo. Déjame aspirar por última vez tu olor, escuchar el sonido de tu respiración, que a duras penas sobrevive detrás de un insistente y rítimico pitido (pi, pi, pi, pi). El latido de tu corazón, más débil con cada pulsación. Quiero recordar cada uno de los momentos juntos, cada uno de los segundos. Atesorar en mi memoria todas las risas y las lágrimas como si mi cabeza fuera una biblioteca de sentimientos que me vaya a permitir comprobar los instantes vividos tantas veces como se me antoje.

Tolera que pase esta noche contigo, llorando, pegado a tu cama. Deja que me canse y me duerma. Y entonces podrás irte de la misma forma en que entraste en mi vida. De puntillas y sin hacer ruido.


jueves, 9 de diciembre de 2010

Sans toi, les émotions d'aujourd hui ne seraient que la peau morte des émotions d'autrefois.

Hoy te vuelvo a echar de menos. Pero por una vez no echo de menos todo aquello que vivimos. No puedo dejar de pensar en todo aquello que no llegamos a hacer. En todo lo que nunca haremos. Y todo por culpa de nuestra cabezonería desmedida. Podríamos haber sido los mejores amigos del mundo, los dos lo sabemos, pero nos empeñamos en estropearlo todo. No ves lo que te ofrezco, y yo no puedo más que fijarme en todo lo que no me das. Nadie da ni un duro por nuestra amistad, pero ¿y? Soy una firme defensora de las causas perdidas. Y me basta con creer yo misma que esto podría ser posible. Que algún día podremos ser eso que yo sueño. Dos personas avanzando en paralelo, junto con muchas otras, por la vida. Dándose la mano. Levantándose mutuamente. Confesándose esperanzas y sueños. Compartiendo alegrías, luchando contra las tristezas.

Por favor, déjame ayudarte. Déjame ser esa persona en la que pienses cuando necesites ayuda a la hora de resolver un problema, sea cual sea el tema del mismo. Permíteme entrar en tu vida, ser parte de ella. Háblame de tus cosas más íntimas. Ábrete a mi. Quiero estar en tu cabeza y saber qué se esconde en ella. Conocerte tan bien como te conoces a ti mismo. Poder llegar a decir con orgullo, algún día: "Él es, ciertamente, mi mejor amigo en esta vida."

domingo, 14 de noviembre de 2010

Siempre hubo PEJ.

"When I see your face theres not a thing that I would change
Cuz ur amazing just the way you are.
And when you smile the whole world stops and stares for a while
Cuz girl ur amazing just the way you are."


En el patio de un colegio todos los niños juegan. Bueno, no todos, sólo los comprendidos entre las edades de 6 y 10 años. Es el primer día de clase y se pueden notar los nervios en el ambiente. Los que se conocen de cursos anteriores ya se han juntado y comentan alegremente cómo han ido sus vacaciones. El sol brilla en lo alto, y propicia un ambiente relajado y amigable. De repente, suena la sirena que indica que el recreo ha terminado y que deben comenzar a formar filas para entrar en clase. Aun siendo nuevos, todos los alumnos saben dónde deben colocarse, pues un letrero pegado en cada una de las columnas se lo indica. Una vez formadas, las filas, toca subir a clase. Durante todo ese recorrido, dos niñas no pueden dejar de mirarse. Están colocadas la una delante de la otra y, al parecer, las dos han notado algo muy especial cuando la andereño ha dicho sus nombres. Durante el siguiente recreo se presentan y se ponen a hablar en una esquina del patio.
Desde ese día, todos los días compartieron confidencias, secretos, debates, opiniones, buenos y malos momentos. Su relación pasó por baches, como todas las grandes historias, pero jamás dejaron de quererse como el primer día. Aun a día de hoy, catorce años después, las cosas siguen iguales. La una tan niña como entonces, la otra tan responsable como la primera vez. Un millón de aventuras después y aunque la vida se empeñe en separarlas, las desgracias no han conseguido hacer mella en su relación, que no ha hecho más que mejorar con el tiempo, como el buen vino. Se entienden con sólo una mirada, se buscan si tienen algún problema, se apoyan la una en la otra cada vez que caen para volver a levantarse. Y aunque varios kilómetros las separan, son capaces de pensar las mismas cosas en los mismos momentos. Discuten, como cualquier persona. Se enfadan la una con la otra, como todos. Pero no son capaces de estar enfadadas durante mucho tiempo. Su relación no es perfecta, pero eso no importa. Dijeron para siempre y será para siempre, y además, ¿quién quiere una relación perfecta teniendo una imperfecta con alguien tan especial?

Pena que no haya más gente así.

Gracias, gracias y más gracias. Es lo único que me queda por decir.

 

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Amigos.

Hay veces que el mismo suelo que está bajo nuestros pies se resquebraja y se parte mientras andamos. Sin poder evitarlo, caemos de rodillas, luchando por levantarnos para seguir avanzando. Nos aferramos a cada una de las aristas que se han formado debajo de nuestro cuerpo, tratando de coger impulso. Pero cada vez que lo intentamos nos fallan los pies, las piernas, las fuerzas, los ánimos. Y cada intento fallido nos hunde un poco más en nosotros mismos, y nos impide poder mirar hacia delante con claridad. Cerramos los ojos con fuerza y nos negamos a seguir intentándolo.

Entonces es cuando notamos unas manos en nuestra espalda, dándonos ánimos, alentándonos, y otras manos nos cogen de las nuestras propias. Estas manos nos ayudan a pasar todos los obstáculos que hay en el camino, y nos conducen de vuelta al sendero que tenemos marcado. Son manos grandes, pequeñas, suaves o duras, de mujer o de hombre, pero todas ellas son manos amigas.

Porque eso es lo que significa ser amigo de alguien. Sostenerle cada vez que cae, ayudarle a tomar impulso cada vez que le fallan las fuerzas y las ganas. Estar ahí cada vez que necesite una palabra de aliento. Y hacerle ver a esa persona que no todo esta perdido, que nos tienen a su lado, y que pase lo que pase, nunca nos vamos a ir.

viernes, 15 de octubre de 2010

"Mírame a los ojos y verás un escaparate lleno de amor, dolor y bicicletas."



Porque, efectivamente, una imagen vale más que mil palabras.
Y a veces no necesitamos más que un gesto, un movimiento, una intención, una mirada para lanzarnos al vacío y creer en cosas

-imposibles-